lunes, abril 05, 2010

Los caballos

Bravas bestias de hermosas crines al viento.
De finas patas en fuertes cascos acabadas.
De valentía que a veces supera al dueño,
allá perdido en quimeras soñadas.
Buena cuadra tienes, mi Caballero,
con ejemplares donde escoger,
y sin necesidad de floreo, 
a cualquier rey poder sorprender.
Pero... ¿dónde está la joya de tu caballeriza?
¿Dónde tu bravo corcel de guerra?
Mira, Caballero, 
que no es misión de nodriza
cuidar de un guerrero.
¡Suelta ya a tu corcel de guerra!
No permitas que en tus cuadras,
como mula, marchite su bravura.
Otórgale la libertad que a ti te falta
para que una vez más,
su bello cuello pose en mi halda.





Caballodeguerra.jpg Corcel de guerra picture by bibliotecaria2000


Teresa Coscojuela

domingo, enero 10, 2010

Sólo espinas


Mis rosas sólo tienen espinas,
jamás pétalos de seda palpé.
Mis sueños vacíos están.
La noche se agota y se acerca el alba,
traicionera y burlona,
sin descanso ni consuelo.
Mi noche no tiene estrellas
y la luna esconde su llanto.
Brumas de tristeza me envuelven.
Desazón y congoja van de la mano.
Mi corcel ha quedado triste y solo en el pesebre.
¡Ya no cabalgamos!
Algún día, además de espinas,
¿tendrán pétalos mis rosas?
¿Volverán Élbereth -iluminadora de estrellas- a llamarme?
¿Podrá mi corcel relinchar alegre,
para que, agarrada a sus crines,
vuelva a cortar el viento?
¡Nunca más sucederá!

Teresa Coscojuela  Junio, 2009

domingo, enero 03, 2010

Cenizas

Ya sólo quedan cenizas
de lo que un tiempo lejano,
¿tan lejano? fueron risas
en un inquieto mar arcano.

Cenizas en nuestros cabellos,
cenizas en mi corazón
al recordar los momentos aquellos
que me enervaban de pasión.

Jamás fuiste dulce, ni yo tempoco lo fui.
Dos almas gemelas, luchando con tesón.
Más, ¡hay!, yo nunca huí,
mientras que para mi desazón,
tú, mi amor, sí.

¿A qué teme mi Caballero?
¿Quien lo mantiene preso?
Dime, amor, quien es tu Cancerbero,
que rauda te liberaré con un beso.








Teresa Coscojuela

sábado, diciembre 05, 2009

Mi Caballero

.


Ya no cabalgas lanza en ristre, de bravura pregonando.
Mis sueños ya no arrulla el alegre relinchar de tu caballo.
Ni tus risas, sonoras y francas, me acompañan hasta el sueño.
Nos perdimos en un bosque de altas copas coronado.

Sin saber de tu suerte, al valle logré salir.
Día a día, hora a hora, luchando contra la profecía,
el recuerdo de tu rostro, a la vida me hizo acudir.
Rostro amado, por mis manos acariciado noche y día.

Mis dedos conocen cada centímetro de tu piel
y entre suspiros y sueños,
el recuerdo de tus besos me sabe a miel,
gozando en mis ensueños.

Vagando entre brumas y nieblas,
fue mi bravo corcel quien tironeó mi alma,
hasta que audaz me sacó de las tinieblas,
devolviendo a mi espíritu la calma.

Con gran empeño te busqué.
Todos los puertos visité.
A todas las puertas llamé,
y tu recuerdo amé.

Hasta que un día, allá en un rincón olvidado,
tu caballo al paso, sacudiendo airoso las crines,
me lanzó un alegre relincho disimulado
mientras paseabas por los jardines.

Los jardines Sabatini.
Tu orgullo de cicerone.
¡Y mis risas cuando me arrancaste el chal!

Los dulces helados en la plaza España,
Don Quijote y Sancho Panza,
testigos de nuestras risas sin artimaña
y cómplices de nuestra alianza.

Hoy te sigo en tus paseos, con el silencio del respeto.
Mi boca he decidido cerrar, como cerrado está mi corazón.
Tú lo cerraste y con la pequeña llave te quedaste.
No te la pido. Eres su justo dueño y el de mi sueño.



omer3.jpg Mi Caballero picture by bibliotecaria2000


Teresa Coscojuela

martes, octubre 13, 2009

Leona brava



Con garras y colmillos,
alegre cabalgo,
ríendome de los pardillos
y de su hartazgo.

No se salva ni uno.
Ni ambicioso,
ni inoportuno,
ni tan sólo ovejuno.

Mi rugido, a la cobardía
infunde pavor
antes de que acabe el día,
por más que pretenda mor.

¡Cabalga airosa, Leona
y a tener cojones enseña
a quien en blanda lana
enterró su enseña!


Teresa Coscojuela

jueves, mayo 28, 2009

Las tres brujas

Tres, eran tres, como manda la tradición. Tres, eran tres.
Cada una mora en un punto del mapa y un triángulo trazan sus lineas.

La del Oeste recita un conxuro.
La Central la azuza con odio y maldad.
Y la del Este ríe histérica cerca de las olas del mar.

Guardiana del Espejo, que lo preservaste de la destrucción, cuando las Fuerzas Oscuras creyeron haber cumplido su misión; sigue luchando incansable para abatir la Maldad.
No más que con los justos tengas piedad.


Teresa Coscojuela

martes, mayo 19, 2009

Lágrimas

Lágrimas que fueron furtivas,

Caen hoy a raudales.

La mentira reina siempre

Y el disimulo persiste.

Dime, Luna, ¿por qué?

¿Por qué he de mentir yo,

para no sufrir,

si detesto mentir?

Lágrimas ardientes me ciegan

Y me anegan el corazón.

Ya nunca más lo voy a abrir.

Cerrado está para siempre.

(11 diciembre, 2006)


Teresa Coscojuela



domingo, mayo 17, 2009

Siempre lágrimas

Y sigue el corazón mintiendo a la razón.
¿O es la razón que miente al corazón?
Las lágrimas no saben,
salen libres a su antojo
y no hay grifo que abra y cierre
ante tanto enojo.

¿Enojo?

No. Sólo dolor y tristeza
al ser de espera un manojo.
Espera vana y absurda,
pues ya lo sabes, mujer,
pero no lo quieres saber.

Sobre nube de algodón
te has montado cual corcel
que te lleva galopando...
Hacia la nada.


Teresa Coscojuela
04 enero, 2007

Navegando por la vida

Entre olas pequeñas y grandes,
mi nave se zambulle incansable.
Sonrisas causan las pequeñas
y alegres risas las grandes.

Maravillosa travesía
viviendo la vida,
apurando cada sorbo,
cada experiencia,
buena o mala,
¡todo es sabiduría!

Hermosa nao que las olas surcas,
meciendo mis sueños entre estrellas,
astros titilantes que me guiñan,
complices día a día.

El timón yo llevo,
mano extraña no osa tocar.
Y si me dejo llevar...
¡es de maravilla!
Valiente nao,
¡hasta el fin, día a día!

Enamorados.jpg picture by bibliotecaria2000


(18 mayo, 2008)

Teresa Coscojuela

Él

Hombre viril, lanza en ristre,

mala leche cuando quiere,

valiente como nadie,

incansable sí-no nos traemos.

Eterno gruñón adorable,

mil lecciones me imparte,

mil explicaciones,

con harta paciencia de sabio.

Nadie como él existe.

A su lado siempre estaré,

que no mora en la faz de la tierra,

nadie más inteligente

y más sabio conocedor de la gente.

A reír me ha enseñado.

A distinguir un piano de un teclado,

y un sótano de un tejado...

Adorable Caballero,

cabalgando junto a mí.

A veces nuestros aceros cruzamos.

Saltan chispas,

el cielo se ensombrece,

el bosque calla.

Pero los siete colores aparecen,

de repente, en el firmamento

y, como señal tácita,

¡cada uno vuelve a sonreír!

Rebelde soy,

con su paciencia acabo,

más su inteligencia,

de virtud es un dechado.

Y él puede con todo,

blanco o negro,

gris o azul,

verde, púrpura,

amarillo o marrón.

¡Nunca cimarrón!

antocaballm.jpg picture by bibliotecaria2000


(27 abril, 2008)

Teresa Coscojuela

Mi mar

PORTVELL-MURALLA006.jpg picture by bibliotecaria2000

Este es mi puerto,
este mi mar y esta mi playa.
Como mías son mis risas
y mías mis penas.
Mía es mi casa
y míos mis sueños.
Mis gatos dormitan felices
entre mis sábanas azules
y las gaviotas persiguen palomas
al otro lado de la ventana.
Sobre olas paso las noches
y entre zozobras los días.
Míos son mis sueños
y mías mis alegrías.
Blanco velero
que audaz surcas las olas,
mecido dulcemente
con la luna por corona,
guarda celoso tu secreto,
no se lo cuentes al viento.
Que la sirena no sepa
que las olas mezclan mis lágrimas.
Que el tiburón no se enoje
y la gaviota grazne de alegría.
No se lo digas al viento,
susurráselo sólo a la luna.


(Abril, 2008)

Teresa Coscojuela

Dama Blanca

Dama Blanca,
Dama de la Luna,
apresúrate a cerrar tu fortaleza.
Sube el puente,
baja el rastrillo.
Cubre las poternas
y ciega pasadizos.
No subas a las almenas
más que cuándo el búho cante,
No uses las palomas,
deja a tu fiel compañero en el establo.
Recorre las estancias
y enjuga tus lágrimas.
Tras los cristales, la lluvia,
cae constante, incansable,
las hojas del níspero brillan,
cual esmeraldas mojadas.
La parra se ve triste,
abatida sobre el cenador
y el limonero no crece,
vivir no le gusta, dice.
Las palomas vuelan
bajo el cielo gris, encapotado,
están inquietas y nerviosas,
presienten a la gaviota.
Tú has observado hoy su vuelo,
tres veces ya,
pero sabes que es ciego
y no te encontrará.
Ave carroñera y asesina,
simulando belleza en sus plumas,
en lo airoso de su vuelo,
en el dibujo de sus alas.
Pero la has visto atrapar una paloma,
con su fuerte pico y sus garras,
estrellarla y sacudirla contra el suelo,
y devorar sus entrañas.
Cae la lluvia incansable,
sobre el patio de armas,
sobre las escalinatas,
rezumando de las almenas.
Tus banderas y gallardetes
penden fláccidos de sus mástiles.
¿Qué ocurre?
¿Qué le pasa a tu caballo?
¿Por qué relincha de terror?
¡Por Thor!
¡Hay una brecha!
¡Ha conseguido llegar!
Te apresuras a vestir la cota
y empuñar la espada.
Inspiras hondo.
Y te encomiendas a Guilgalad.


(Abril, 2008)

Teresa Coscojuela

La Luna

La Luna me llama. Me voy con ella. Seré feliz allá arriba entre constelaciones silenciosas y lágrimas de cristal tallado. Nada mejor para mí. Para olvidar traiciones de dolor inmenso y abismal.

Pero... ¿De veras son traiciones? No. No lo son. Solo un vano espejismo de los sentidos. Nayade inocente que has querido surcar las aguas sin tener en cuenta que tus brazos son débiles y tu corazón mucho más.

¡Luna! Diosa de las mareas. Encumbras y hundes por igual. Amada y odiada al mismo tiempo, tu influjo es irresistible y tu poder soberano.

¡Oh, Luna! ¡Luna! ¡Oye mi lamento de dolor!

No me abandones ahora. Acógeme en tu regazo de plata y acúname con dulzura. Mi cuerpo hecho un ovillo se dará sin resistencia. Entonces podrás empuñar la daga y hacer cumplir la profecía.

Arcana profecía que nadie sabía. Pero que siglo a siglo se escribía. Con polvo de estrellas y parpadeos de tímidos luceros.

No escondas tu rostro, Luna de Plata. Levanta la vista y sigue adelante.

Solo cuando yo no esté... podrás hacer tu voluntad.


(Septiembre 2006)

Teresa Coscojuela

¡Vuelo de palomas!


¡Vuelo de palomas!
La gaviota grazna de rabia
y la Dama Blanca
ríe feliz ante su impotencia.
Ha subido a lo alto,
a lo más alto de las almenas,
sus banderas y sus gallardetes,
airosos ondean al viento.
La paloma blanca,
un retrato ha traído,
en su pico de nácar,
orgullosa ha ofrecido.
Gira y gira la Dama,
en lo alto de la almena,
los brazos extendidos al cielo
y al sol mostrando su rostro
¡Vuelo de palomas!
La gaviota grazna de miedo.
Y la Dama ríe y ríe.
Corriendo baja la escalera
hasta el patio de armas,
donde su fiel córcel
relincha contento,
patea los cascos
en las piedras grises.
Ondean las crines al viento,
de plata relucen al sol.
¡Vuelo de palomas!
La gaviota chilla de terror
y la Dama Blanca,
tomando su espada,
alzando al cielo su cara,
musita un recuerdo
para el valiente Guilgalad.

Teresa Coscojuela

Risas ayer, lágrimas hoy





Ayer reías feliz,
horas pasaste esperandóle,
cuando al fin llegó, Luna,
el cielo se iluminó.
Vuestras risas se juntaban,
se entrelazaban
como del jazmín las ramas,
como se mezcla la lluvia
con las gotas de la mar.
Lluvia de Perseidas
esperabas contemplar,
pero ahora bajas tu rostro
y lágrimas de sal te lo queman.
El eco de las risas duele,
sin compasión se te clava,
como se clavan sus palabras
acusándote de lo imposible.
Llora, Luna, llora,
es lo único que tienes,
sólo tus lágrimas
jamás te abandonan.
Las risas, bien preciado
por lo escaso,
no llegan solas, no,
pero las lágrimas
no necesitan compañía
para fluir a raudales,
para inundar de congoja tu corazón
y marchitar tus rosales.



Teresa Coscojuela

domingo, julio 08, 2007

ODA A PIEDRAPÓMEZ



¡Oh, insigne Piedrapómez!
Señor del brillo y esplendor,
con tu afán trabajador,
cada domingo te ufanas en entrar
en tu cueva de ratas y chanchullos,
más temprano cada vez.

¿No has pensado, Piedrapómez,
que tu trabajo no tiene ni tendrá fin?
¿Qué es el Caballero del bombín
quien valiente mueve ficha
y tú no eres más que un peón para tu desdicha?

¡Oh, insigne Piedrapómez!
Deja de hacer reír a las piedras,
piensa que nadie te quiere,
pues el rebaño descontento está también.

La Jurado polvo es,
pero sigue y sigue su agonía en portada,
eternas portadas con “actualidad”...
¡De hace más de un mes!

A nadie tienes contento
y tu obsesión es tu tormento.
¡Pobre infeliz,
ni siquiera tienes nariz!
La perdiste hace tiempo
por meterla a destiempo
¡dentro de un tamiz!

Y aquí el Caballero te da,
una vez más, su replica:

Bombín es a bombón

como cojín es a x

y me importa tres x

que me cierren la edición


caballlero.jpg


Teresa Coscojuela

QUIERO

paddlestone_castlecopy.jpg

Quiero que me lleves
muy lejos de aquí,
a ese castillo que creaste,
maravillosa fantasía de ilusión
en medio de un lago de pasión.

En tu corcel de megabytes,
dame un paseo sobre el mar;
enséñame al carcharodon carcharias,
nárrame cómo acabó el Gran Blanco.


Cielo oscuro,
de gris encapotado,
pronto a estallar la tormenta;
entre truenos y relámpagos,
el agua cayendo furiosa,
azotando montañas y bosques
y fundiéndose con la del lago.

Pero luego le cuelgas el Arco Iris
que creaste para mí,
de montaña a montaña,
de orilla a orilla.
Y bajo su luz resplandeciente
de mágicos y luminosos colores...
Esperaremos la siguiente tormenta.
No faltará.


Teresa Coscojuela

LUNA

http://publicanary.blogdiario.net/img/luna-mujer.jpg


Ya sólo eres Luna,

ni de Plata ni Negra.

Demasiadas lágrimas.

Demasiado dolor.

Almas negras te acosan

y la tuya se anega en un mar de llanto.

Paseas y encuentras

lo que no quisieras encontrar.

Por mucho que hayas decidido ignorar,

lo tienes ahí.

Una y otra vez te lo encuentras

en cada recodo del camino.

Viene el Gran Guerrero y te arenga.

Te apresuras a sorber tus lágrimas y a seguirle.

Pobre Luna que nadie te quiere.

Eres importante para muchos,

aunque tú no entiendas por qué.

Entre nubes de ilusión

y desilusiones del corazón

te preguntas una y otra vez lo de siempre,

“¿Cuándo?”



Teresa Coscojuela



LUNA NEGRA



La Luna de Plata ha ennegrecido.
Es plata autentica cuándo más negra se pone.
Negra se ve. Negra se siente.
La negrura todo lo invade.

Ya no llora.
No sabe qué fue de sus lágrimas.
Si están, no las siente,
porque a sus labios no llegan.

Lágrimas dulces que no saladas,
porque a la Luna todo le sabe dulce.
Dulce el amor.
Dulce el recuerdo...

Pero amargo es el desengaño.
Y si es doble,
doble es el dolor,
Luna.

Su boca nota amarga
y amargo su corazón.
¡Dime, Luna!,
¿cuándo vendrá él?

¿Cuándo ése Hombre-hombre?
Ese que no me deje sola.
Ese compañero de luchas.
El del yelmo. Sin rostro.
Pero con corazón.

“Bruja, olvida tu sueño.
No existe tal.
Sobre la faz de la tierra
no habita lo que tú anhelas.

Flota de nube en nube
y vive dormida en sueños.
Recuerda, Leona,
que siempre dormirás sola.”



Teresa Coscojuela

TORO QUISIERA SER



Ya no podré mirarme en tus ojos.
Ya no sabré el sabor de tus besos.
Ya no conoceré tus manos,
ni la ironía de tu sonrisa.
Tus ojos me miran duros
y tus labios están cerrados.
Demasiada tristeza me embarga,
para seguir el camino.
Vientos del pueblo me llevan,
hacia la nada absoluta,
la más negra noche,
sin luna ni estrellas.

Toro quisiera ser,
para mirarte a los ojos.
Que a cada pase de tu muleta,
me desgarren más las banderillas.
Con la lanza en vez de la pica,
darás cumplido trabajo,
la espada por el estoque,
y por descabello el desprecio.


Teresa Coscojuela

miércoles, mayo 16, 2007

NUEVA RAIB

La RAIB dejó de existir hace unos meses. Creación del inquieto Jesús Valdivieso, fue su secretario hasta hace poco, como yo su presidenta.
Como explico en mi blog DALT DE L'ARC DE SANT MARTÍ, una vibora llegó, puso huevos y las vivorillas se introdujeron en la boca de muchos. Acabó con todo.

Ahora yo he heredado todos los blogs de la RAIB. La antigua Real Academia Internacional de Blogs pasa a llamarse Retos, Acción, Imaginación y Blogs.
También su contenido y enfoque será distinto. De momento estoy trabajando en ello.

Este blog de poesías ha de sufrir cambios. Solo se admiten trabajos propios, por ello eliminaré las poesías de autores que no sean bloggers.
También he observado que hay algunas sin firmar y aparece mi nombre por defecto, como administradora. Informo de que antes de hoy, solo publiqué dos aquí: Luna de Plata y Dolor.

Más adelante, cuándo todo esté listo, informaré de como publicar vuestras poesías.




domingo, julio 16, 2006

Dolor







Cómo un volcán a punto de estallar
Con el dolor pugnando por salir
Constelaciones de estrellas apagadas
Y el llanto silencioso y escondido de la Luna

Jugaste con tus saetas lanzándolas al azar
Cómo niño aburrido que no sabe qué hacer
Sin imaginarte donde se clavarían
E ignorando lo que podría suceder

La Luna esconde su rostro de siglos
Lágrimas de sal se lo queman
Los luceros pasan de puntillas
Y el alba se despereza

Vuelve el niño travieso a rogar
Una vez más, ¡no volverá a suceder!
La Luna seca sus lágrimas
Y los luceros levantan la vista

Aroma de romero lleva la noche
El día no existe jamás
Solo la noche y el alba
Que anuncia el adiós


Teresa Coscojuela

domingo, junio 25, 2006

sábado, junio 17, 2006

LUNA DE PLATA




Aquella noche que en tu bajo vientre,
mi propiedad, a fuego grabé,
con besos ardientes tracé mi nombre,
y a la Luna de Plata llamé.
La vi colgada del manto estrellado.
Díme, Luna, ¿cuando volverá él?
Traémelo pronto a mi lado,
que lo quiero piel con piel.
Noches de insomnio soñando...
Sábanas estrujadas con dolor...
De nube en nube flotando...
Porque aún siento aquí tu olor...
.................................................
Teresa Coscojuela

viernes, junio 09, 2006

lunes, junio 05, 2006

CENTURION

EL PARNASO

"Soy un centurión de una guerra perdida
curtido y destinado a imprevisibles batallas
y nacido para incontables heridas.

Ira llamo a mi espada.
Odio a mi escudo.

Y en la agonia de mi desdicha,
con el mínimo aliento que mis pulmones llegan a contener,
con los enrojecidos ojos bañados por el oceano de la soledad,
grito con orgullo...
... que hubo un tiempo, o tal vez fue un sueño,
que fuí tuyo."

Gioser Soman

EL PARNASO: junio 2006

EL PARNASO: junio 2006


BOGANDO AL VIENTO

Salpicado por la bruma,
bogando al viento,
surqué el mar de la vida,
rodeado de silencios.

El viento azotó mi alma,
la mar rodeó mi cuerpo,
deseo naufragar, ahora,para dormirme en su seno.

Mi barca zozobra ya,
la espuma envuelve, como blanco sudario a mi cuerpo,
fundido estoy con la mar, navegando,
rumbo al Puerto del Gran Silencio.

jueves, junio 01, 2006

Rompiendo el hielo

Pues como nadie se decide a empezar, empiezo yo. Por cierto, Lilián se casa este sábado y, por supuesto, yo no soy el novio.


Lilián

Lilián, Lilián, Lilián,
que ríes con el corazón;
tierna como el pan,
suave como el algodón.

Lilián,
oculta y misteriosa
como un baúl en un desván,
Lilián,
coloreada mariposa
durmiendo sobre un tulipán.

Lilián, Lilián, Lilián,
de tu barquito de papel
¡quién fuera capitán!,
¡quién fuera timonel!
Lilián, Lilián, Lilián,
goloso postre con miel
tu piel que sabe a flan.

Lilián,
la hora del recreo
bajando en tobogán;
Lilián,
personaje de tebeo,
glamurosa burbuja de champán.

Lilián,
sería la cárcel un paraíso
si tú fueras mi guardián;
Lilián,
verano eterno que no quiso
al invierno y su gabán.

Lilián, Lilián, Lilián,
tu generosa sonrisa
es como una brisa
de mes de abril,
embriagadora como el vino,
delicada y sutil
como un candil
alumbrando el camino.

Lilián, Lilián, Lilián,
que ríes con el corazón;
dulce como el mazapán,
pequeña como un gorrión.

Lilián,
íntima y acogedora
como las paredes de un zaguán;
Lilián,
las horas se demoran
cuando tus ojos no están.

Lilián, Lilián, Lilián,
tu evocadora sonrisa
acaba con la prisa
de quien no tiene a dónde ir;
y en el milagro de tu boca
simpre es rosa el porvenir,
incluso cuando toca
tener que hacer de fakir.

Lilián,
de estar en un harem
la favorita del sultán;
Lilián,
de estar en el Edén
la novia de Adán.

Lilián, Lilián, Lilián,
en ti la belleza se derrocha
como en la playa de La Concha,
en San Sebastián;
Lilián, Lilián, Lilián,
romántica y exótica
como las calles de Teherán,
turbadora y erótica
como una playa de Taiwán;
Lilián, Lilián, Lilián,
lejana y escondida
como el país de Peter Pan;
en tus ojos hasta se olvida
que hubo una guerra en Afganistán.

Lilián, Lilián, Lilián,
si tú fueras Adriana yo sería Adrián,
si tú fueras Tristana yo sería Tristán,
si tú fueras Juliana yo sería Julián,
si tú fueras Ivana yo sería Iván,
si tú fueras Juana yo sería Juan...
pero tú eres Lilián y yo sólo soy Fran.

Lilián,
deja que el viento te roce,
aunque sea un truhán;
Lilián,
los sabios que no te conocen,
¿qué sabrán?...

Lilián, Lilián, Lilián,
que ríes con el corazón;
Lilián, Lilián, Lilián,
¡quién fuera ladrón!