¡Oh, insigne Piedrapómez!
Señor del brillo y esplendor,
con tu afán trabajador,
cada domingo te ufanas en entrar
en tu cueva de ratas y chanchullos,
más temprano cada vez.
¿No has pensado, Piedrapómez,
que tu trabajo no tiene ni tendrá fin?
¿Qué es el Caballero del bombín
quien valiente mueve ficha
y tú no eres más que un peón para tu desdicha?
¡Oh, insigne Piedrapómez!
Deja de hacer reír a las piedras,
piensa que nadie te quiere,
pues el rebaño descontento está también.
La Jurado polvo es,
pero sigue y sigue su agonía en portada,
eternas portadas con “actualidad”...
¡De hace más de un mes!
A nadie tienes contento
y tu obsesión es tu tormento.
¡Pobre infeliz,
ni siquiera tienes nariz!
La perdiste hace tiempo
por meterla a destiempo
¡dentro de un tamiz!
Y aquí el Caballero te da,
una vez más, su replica:
Bombín es a bombón
como cojín es a x
y me importa tres x
que me cierren la edición
como cojín es a x
y me importa tres x
que me cierren la edición

Teresa Coscojuela
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