domingo, enero 10, 2010

Sólo espinas


Mis rosas sólo tienen espinas,
jamás pétalos de seda palpé.
Mis sueños vacíos están.
La noche se agota y se acerca el alba,
traicionera y burlona,
sin descanso ni consuelo.
Mi noche no tiene estrellas
y la luna esconde su llanto.
Brumas de tristeza me envuelven.
Desazón y congoja van de la mano.
Mi corcel ha quedado triste y solo en el pesebre.
¡Ya no cabalgamos!
Algún día, además de espinas,
¿tendrán pétalos mis rosas?
¿Volverán Élbereth -iluminadora de estrellas- a llamarme?
¿Podrá mi corcel relinchar alegre,
para que, agarrada a sus crines,
vuelva a cortar el viento?
¡Nunca más sucederá!

Teresa Coscojuela  Junio, 2009

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